martes, 30 de noviembre de 2010

Luto Poético

Por una negra señora
un negro galán doliente
negras lágrimas derrama
de un negro pecho que tiene.


Hablóla una negra noche,
y tan negra, que parece
que de su negra pasión
el negro luto le viene.


Lleva una negra guitarra,
negras las cuerdas que tiene,
negras también las clavijas,
pues negro es el que las tuerce.


—«Negras pascuas me dé Dios,
si más negros no me tienen
los negros amores tuyos
que el negro color de allende.


»Un negro favor te pido,
si negros favores vendes,
y si con negros favores
un negro pagarse debe.»


La negra señora entonces,
entafada del negrete,
con estas negras razones
al galán negro entristece:


—«Vaya muy en hora negra
el negro que tal pretende,
que para galanes negros
se hicieron negros desdenes.»


El negro señor entonces,
no queriendo ennegrecerse
más de lo negro, quitóse
el negro sombrero y fuese.

Luis de Góngora

lunes, 29 de noviembre de 2010

Un Día soñe

Un dia soñe
Que volaba con las sabanas
Que rasgaban como cuchillos
Sintiendo el frio bajo mi piel.


Un día soñé
Que Dibujaba aves
Disfrazadas de mariposas
Que morían al nacer


Un día soñé
Que las rosas eran negras
Los latidos era sueños
Y las lagrimas papel


Un dia soñe
Que difrutaba con la nada
Que veia en algo todo
Y que tu eras mi aquel


Un dia soñe
A ver luz cuando esta oscuro
A ver esperanza en dias malos
Y a rozar mi fiel niñez


Un dia soñe
Que soñando yo soñaba
Que era un sueño que esperaba
Y que al fin logre tener.
Arancha

domingo, 28 de noviembre de 2010

Soy

Soy el que sabe que no es menos vano
que el vano observador que en el espejo
de silencio y cristal sigue el reflejo
o el cuerpo (da lo mismo) del hermano.


Soy, tácitos amigos, el que sabe
que no hay otra venganza que el olvido
ni otro perdón. Un dios ha concedido
al odio humano esta curiosa llave.


Soy el que pese a tan ilustres modos
de errar, no ha descifrado el laberinto
singular y plural, arduo y distinto,


del tiempo, que es uno y es de todos.
Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.
Jorge Luis Borges

sábado, 27 de noviembre de 2010

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.


Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»


El viento de la noche gira en el cielo y canta.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.


En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.


Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.


Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.


Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.


Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.


Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.


La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.


Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.


De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.


Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.


Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.


Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Pablo Neruda

viernes, 26 de noviembre de 2010

Ausencia

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
como el mar al que se hunde.
Jorge Luis Borges

jueves, 25 de noviembre de 2010

Subsistencia

Supe de horizontes abiertos , infinitos
en un espacio sin ecuador ni tiempo
donde los días confundían ayeres y mañanas
y donde las medidas de horario las marcaba
tu llegar, tu ausencia o tu presencia.
Supe que si no estabas a mi lado,
mi existir simplemente era mi vida,
que por ténue, vacía,
era arena escapando entre las manos...
Ya no coinciden tus días y mis días
ando de mi soledad acompañada
y aprendí que esta tenáz monotonía
no es una simple existencia
y.... que la vida,
¡la he dejado escapar entre las manos!
MERCEDES SÉRPEZ

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Te quería, lo sé

Te quería, lo sé.
Lo supe luego, cuando tu ausencia reposó mi sangre.
Pero andaba la lepra del deseo tan aína en el labio
que iba a decir -estrella-,
y se trocaba en madrugada de coñac y sombra…
Y ahora que vuelve el viento de las cinco
a levantar castillos en mi frente,
y las nubes de otoño arremolinan tu recuerdo
en el cuenco de mi mano,
necesito vestir mi voz de tarde
con citas y alamedas de domingo,
para decirte, amor, cómo te quise,
cómo te quiero todavía,
aunque sé que mi voz ha de perderse
en el largo sahara de tu olvido…
JULIO MARISCAL MONTES